Cuando Dios no responde como esperamos

¿Alguna vez has sentido como que Dios no responde a tus oraciones? He escuchado muchas veces y de distintas personas la pregunta “¿Hasta cuando debo seguir orando si Dios me sigue ignorando?” Puede que en algún momento te sientas como si Dios efectivamente te estuviera ignorando, o como si él hubiera dejado el teléfono apagado y se fue de vacaciones y te dejó solo en medio de lo que estés pasando. Puede que te sientas que Dios te está ignorando porque no esta respondiendo a tus oraciones de la manera que estás esperando.

La Biblia, que es la forma en la que Dios decidió revelarse a nosotros, podemos encontrar luz y respuestas al por qué Dios pareciera estar en silencio.

Uno de los versículos que han sido muy útiles al momento de pasar por esas temporadas de silencio es Salmos 84:11, que dice:

Pues el Señor Dios es nuestro sol y nuestro escudo;
él nos da gracia y gloria.
El Señor no negará ningún bien
a quienes hacen lo que es correcto.

Salmos 84:11 (NTV)

Este versículo nos dice que Dios no va a negar ningún bien a quienes andan en lo correcto, es decir a quienes caminan con Jesús. ¿Entonces porqué no ha contestado mis oraciones? Existen varios principios que me gustaría compartir contigo sobre esta pregunta.

1. La respuesta que necesitas de Dios puede ser diferente a la que “quieres“.

Quizás has estado orando por casarte ya, por tener un trabajo mucho mejor pagado, o para ganar la lotería. ¿Por qué Dios no te daría las tres? Porque aunque pueda sentirse bien el ya estar casado con la persona que quieres, el tener un trabajo que en verdad te de una mejor vida, y el tener muchísimo dinero, la opinión de Dios sobre lo que realmente necesitas puede ser muy diferente. Él te conoce desde lo más profundo de tu ser y puede ser que lo que necesitas en realidad, sea muy diferente a aquello que quieres.

Confía en que Dios es bueno y en que nos ha revelado que nos ama profundamente y anhela lo mejor para nosotros. Cuando nuestro corazón se quebranta por recibir un “no” de parte de Dios, puede ser que Él te esté protegiendo de un dolor mucho más grande más adelante.

2. Quizás Dios está esperando tu obediencia

La escritura dice en 1 Pedro 3:7 a los esposos “consideren a sus esposas, y no sean ásperos con ellas para que sus oraciones no sean estorbadas”. En Salmos 84:11 se nos dice que Dios no esconderá el bien de aquellos que caminan en rectitud. Quizás la respuesta a nuestras peticiones no ha llegado porque no estamos caminando con Jesus. Cuándo nuestro corazón se alinea con corazón de Dios en buscar las cosas de su reino, somos imparables.

3. Aún no es el tiempo correcto

Dios normalmente responde a nuestras peticiones de tres maneras: Si, No, y Espera. Porque Él puede ver toda nuestra vida desde la eternidad, el principio y el fin de ella, entonces él conoce cuál decisión o respuesta es la mejor a la luz de toda nuestra vida. Confiemos en su juicio, Él ve cosas que nosotros no podemos ver. ¿Quién mejor que Dios para conocer el tiempo perfecto para traer a tu vida la respuesta a lo que le has pedido? Nadie, confiemos en Él.

4. Dios tiene algo mejor para ti que lo que le has pedido

Esta es mi razón favorita cuando recibo un “no” como respuesta de parte de Dios. ¡Muchas veces olvidamos considerarlo! No siempre la respuesta a esa petición que le has hecho con todo tu corazón es un seco “no“, sino más bien será un “No, tengo algo mucho mejor“. Porque Dios es bueno y conocer eternamente lo que es mejor para nosotros, él no se conforma con darnos lo que nosotros creemos que es bueno, Él quiere darnos lo mejor para nuestras vidas a la luz de la eternidad. Efesios 3:20-21 nos dice que Dios es poderoso para hacer muchísimo más de lo que imaginamos, conforme al poder de Su Espíritu que habita en nosotros. Confiemos en qué Él conoce lo que es mejor.

En conclusión, confiemos en quién es Él. Confiemos en que Dios es bueno y que aún cuando su respuesta en “no” entonces es la mejor respuesta para nuestras vidas. Confiemos en qué él nos traerá respuesta a nuestras peticiones (aunque no sean como nosotros las esperábamos) y que serán siempre en el tiempo perfecto. Confiemos en Su tiempo, confiemos en Su “si”, confiemos en Su “no”, y confiemos en Su “espera”. Por sobre todas las cosas Dios es un Padre Bueno que busca lo mejor para todos, y que siempre estará listo para recibir a todos los que lo buscamos a Él.

 

– Juan F. Mellado