¿De dónde vino Dios?

¿De dónde vino Dios?

Acaso no suponemos que si hay un Dios, entonces ¿debió haber existido algo que también lo creara a Él?

Estas preguntas asumen que todo, incluido Dios, está atado a la limitación del tiempo y del espacio, una suposición que la comunidad científica ya se ha preguntado, y virtualmente la ha descartado desde que Albert Einstein publicó su primera obra especial de la Teoría de la Relatividad en 1905.

Einstain demostró que el tiempo y el espacio no son absolutos, y que la percepción del tiempo es dependiente del marco de referencia de uno. Aún el tiempo como un absoluto ha sido excluido del razonamiento de la física moderna, porque no puede ser medida por medios humanos. Este postulado científico ampliamente supuesto sugiere que el marco de referencia común de que todas las cosas se originan y operan dentro del contexto del tiempo y el espacio fijos (que nada, por lo tanto, existe fuera del tiempo y el espacio) – y esto no es necesariamente correcto.

Si bien en este contexto no hace que el concepto de eternidad sea una noción simple de entender, examinar los hechos facilitan la aceptación de la enseñanza bíblica de que Dios existe de hecho fuera del tiempo y el espacio tal como los conocemos. Y la teoría de Einstein solo parece corroborar la perspectiva bíblica del tiempo: 

Para ti, mil años son, en realidad,

como el día de ayer, que ya pasó;

¡son como una de las vigilias de la noche!

– Salmos 90:4

Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten;

– Colosenses 1:17

Pero no olviden, amados hermanos, que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.

– 2 Pedro 3:8

El aceptar que Dios existe fuera del tiempo y del espacio que conocemos, hace que cualquier pregunta sobre el origen de Dios se vuelva irrelevante. Al ser un ser Eterno no tiene principio ni tiene final, siempre ha existido y siempre existirá. Preguntar por el origen de Algo Eterno es como preguntar a qué sabe la luz, o cual es la composición química de la justicia, o cuántos kilos pesa la lógica, o dónde termina el infinito.

La Biblia nos enseña que Dios no está sujeto al espacio ni al tiempo, sino que existe fuera de ellos. Y simplemente Dios no ha decidido revelarnos todo lo que haya tenido lugar antes de que él decidiera crear el universo.

La ciencia nos revela que el tiempo, el espacio y la materia tuvieron un comienzo conjunto, y Dios no tiene origen porque Él es el origen y la causa original para el tiempo, el espacio, la materia y el en sí de todo el universo. Dios ya existía antes del tiempo, y por lo tanto no tiene un origen, sino que él es el origen de todo, o puesto en palabras de Aristóteles, Dios es el “movedor original no-movido por nada”.

– Josh McDowell


Josh McDowell es un Predicador, Conferencista y reconocido Apologísta de la fe Cristiana. Autor de numerosos libros, siendo de sus obras más famosas “Evidencia que exige un Veredicto” y “Más que un Carpintero”.

Adaptado y traducido de bethinking.org.

Artículo original en inglés aquí.