La Blasfemia contra el Espíritu Santo

En muchas ocasiones hemos escuchado a cristianos hablar sobre un pecado imperdonable, haciendo referencia al pecado de “blasfemar contra el Espíritu Santo” mencionado por Jesús en el pasaje de Mateo 12. Y entre muchos cristianos existe confusión e inseguridad acerca de a qué se refería Jesús con este pecado. Te invito a que examines con nosotros de qué hablaba Jesús y en qué circunstancias menciona este pecado.

¿Qué es blasfemar contra el Espíritu Santo?

La controversia con este pasaje mas que nada surge de la del concepto de “imperdonable” que parece contradecir directamente con la “gracia” que vemos que Dios muestra a través de todo el Nuevo Testamento y que se hace presente al perdonar a los pecadores que se arrepienten y reciben el sacrificio de Jesús en la cruz. Las Escrituras claramente especifican que la gracia de Dios es suficiente para perdonar y borrar cualquier pecado que el hombre pueda cometer, sin embargo, Jesús mismo enseñó que aquel que “blasfema contra el Espíritu Santo” nunca será perdonado.

Exáminemos un poco de lo que estaba sucediendo en Mateo 12.

Mateo 12:22-32

Reina-Valera 1960 (RVR1960)

22 Entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba.

23 Y toda la gente estaba atónita, y decía: ¿Será éste aquel Hijo de David?

24 Mas los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios.

25 Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá.

26 Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino?

27 Y si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿por quién los echan vuestros hijos? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.

28 Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.

29 Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa.

30 El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.

31 Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.

32 A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.

Los líderes religiosos del pueblo de Israel, y que eran contemporáneos a Jesús, habían venido a escucharle hablar y enseñar, pero éstos líderes se oponían activamente a todo lo que Jesús hacía. Aunque ellos veían que Dios obraba a través de Jesús, ellos mantenían una actitud de rechazo, celo, crítica y reproche. Éstos líderes llegaron al punto de atribuir el poder con el que Jesús obraba, a Satanás. Los líderes religiosos dijeron: “Este no echa fuera los demonios sino por Belzebú, el Príncipe de los demonios.”

Estos lideres religiosos estaban vivían un activo y continuo rechazo hacia Jesús y estaban no solamente ciegos espiritualmente sino en activa negación de lo que veían a Jesús hacer, a tal grado que atribuían al diablo las obras de Dios a través del Espíritu Santo. La persona que vive una vida de activo rechazo continuo hacia Jesús y su obra redentora, simplemente vive rechazando su propio perdón.

Si una persona habla en contra de Jesús, y dedica su vida a rechazar a la persona de Jesús, esta persona aún tiene esperanza por el hecho de que aún es ignorante al trabajo y al cambio que el Espíritu Santo puede (y desea hacer) en la vida de esta persona. Muchos de los perseguidores y retractores de Jesús realmente lo rechazan por ignorancia (un ejemplo fue Saulo de Tarso, quién más tarde sería conocido como el Apóstol Pablo) pero aún pueden ser alcanzados por el Espíritu Santo.

El problema viene cuando una persona ya está consciente del trabajo del Espíritu Santo y vive rechazándolo activamente. Oponiendose a la obra del Espíritu Santo que nos llama al arrepentimiento de nuestros pecados y nos invita al perdón y a una nueva vida en Jesús. El “pecado imperdonable” no es un pecado de una sola vez, es una vida de profundo y constante rechazo a la obra de Jesús, yendo directamente en contra del Espíritu Santo, y para alguien que muere en esta condición, no hay nada que se pueda hacer.

¿Cuál es el trabajo del Espíritu Santo?

Juan 16:7-12

Reina-Valera 1960 (RVR1960)

7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.

8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

9 De pecado, por cuanto no creen en mí;

10 de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;

11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

Cuando una persona vive una vida de activo y continuo rechazo hacia el evangelio (las buenas nuevas de que en Jesús y su sacrificio podemos encontrar el perdón de nuestros pecados, la restauración de nuestra vida, y la paz con Dios), entonces con su vida ha llamado mentiroso al Espíritu Santo. Al rechazar a Jesús, nuestra única fuente de perdón, no nos queda ninguna otra esperanza. Todo aquel que rechace a Cristo y muera, no puede recibir perdón de sus pecados. Rechazar a Cristo Jesús es rechazar el perdón, por tanto cometer el “pecado imperdonable”. Por otro lado, si ya eres creyente, entonces YA has reconocido tu necesidad de un Salvador, y estas son buenas noticias!

Conclusión

Si tu mismo o alguien tiene la inquietud de haber hecho o dicho algo en el pasado que pudieras pensar que has cometido el “pecado imperdonable”, dejame decirte que aún tienes esperanza. Si alguien en realidad ha cometido el pecado imperdonable, esta persona no estuviera preocupada en lo más mínimo, ya que el pecado imperdonable es una decisión constante y sostenida en contra de admitir la necesidad del perdón de Dios, y por tanto no estarías siendo redargüido ni sintiendo el llamado al arrepentimiento.

Sin embargo si has cometido algún pecado que sientes que Dios te esta llamando a reconocer, y a arrepentirte, tengo algo que decirte: No lo demores! El Espíritu de Dios es capaz de limpiarte y transformarte si tan solo tu lo dejas trabajar en tu vida.

 

– Juan F. Mellado