La intolerancia de la “tolerancia”

La tolerancia ha sido un término que ha cobrado mucho auge en esta última década. La definición clásica de tolerancia (cómo nos marca la RAE) es:

  1. Llevar algo con paciencia.
  2. Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente.
  3. Respetar las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.

La tercera definición es la que nos interesa. ¿Por qué? Porque solamente podemos tolerar aquello con lo que no estamos de acuerdo.

Esta es la definición clásica: tolerar aquello con lo que no concuerdas. Pero la sociedad y en especial los grupos militantes LGBTQIA++ se han encargado de redefinir el término “tolerancia” para que en vez de ser “paz en el desacuerdo” sea “debes aprobar y celebrar aquello con lo que no estás de acuerdo, o sino, habrá represalias”. Tristemente esta mentalidad fue demostrada en mi Alma-Mater, de donde soy egresado, en la Universidad de Sonora.

El día 18 de Febrero 2019, en la Universidad de Sonora, estaba programada una platica llamada “Matrimonio Igualitario y la Ley” por el Apologista y Académico Costarricense Jorge Gil. Esta platica es parte de una serie de discusiones que ya se han presentado sin problemas en muchas de las universidades de primer mundo cómo la Ohio State University, East Tenesse University, Vanderblit University, Murray State University, entre muchas otras.

En una muestra de lo que sigue separando a las universidades mexicanas de las universidades de primer mundo, es la capacidad de dialogar pacíficamente y libremente sobre cualquier tipo de temas. Minutos antes de que la charla comenzara un grupo de estudiantes de la división de Sociología y miembros de un grupo Feminista comenzaron a manifestarse bloqueando el acceso al auditorio y exigiendo a gritos la cancelación del evento, al cual (contrario a lo que el video en facebook señala) habían asistido un puñado de oyentes, quienes se fueron cuando vieron a los manifestantes tomar el salón, solamente quedando un estudiante a esperar si se reanudaría la conferencia.

Desafortunadamente los gritos, las exigencias, e incluso el llanto emocional, prevalecieron a la discusión y al dialogo.

Tristemente estos estudiantes demostraron lo que los separa del primer mundo: la habilidad de razonar y discutir cualquier tema en una Universidad, dónde se supone que es el lugar indicado para razonar sobre las ideas.

En las palabras del Historiador y Novelista ruso, crítico del Marxismo de la URSS:

“Es una ley universal: la intolerancia es el primer signo de una educación inadecuada. Una persona mal educada se comporta con impaciencia arrogante, mientras que la educación verdaderamente profunda engendra humildad.”

–Aleksandr I. Solzhenitsyn

La realidad de la vida es que: nadie es neutral sobre ningún tema. Y debemos aprender a vivir con distintas opiniones, debemos aprender a dialogarlas y adoptar aquellas que sean más racionales. Parece que la racionalidad ahora es contra cultural, y el sentido común ahora es llamada “fobia”.

Después de lo acontecido, y de fuentes de primera mano, se ha reportado qué estudiantes han sido hostigados y acosados, por sus convicciones sobre la naturaleza del matrimonio, llegando a extremos de recibir amenazas y represalias académicas si deciden no abrazar y/o celebrar el estilo de vida homosexual.

Esto es mera intolerancia.

Esto es una vergüenza para la Universidad de Sonora, y para los estudiantes que prefieren la censura al dialogo.

¡Tristemente las personas que dicen que mas luchan por la “tolerancia e inclusión” son las que más demuestran intolerancia y exclusión! Para ellos tolerancia es “pensar igual que ellos”, e inclusión es “eres bienvenido SOLAMENTE si eres como nosotros”.

Esa no debe ser nuestra naturaleza ni nuestra manera de pensar. Estemos más abiertos al dialogo de todo tipo de ideas, aún de las religiones y la espiritualidad, porque las mejores universidades del mundo no le tienen miedo al discurso racional.