Los Cristianos y el Día de Muertos

En nuestra cultura mexicana, los cristianos normalmente somos tachados como personas que se levantan en contra de todo sin pensar detenidamente sobre aquello a lo que tan fervientemente estamos en contra. Somos tachados de tontos, anticuados, y amargados por rehusarnos en participar en distintas celebraciones, incluso demonizamos a quienes se atrevan a cuestionar si deberíamos o no re-pensar nuestra posición.

Al fin y al cabo nos justificamos diciendo “¿Qué comunión tiene la luz con las tinieblas?” (2 Corintios 6:14, aunque este versículo habla del yugo desigual), y es verdad, como hijos de la luz no tenemos ninguna comunión con las tinieblas, PERO yo creo que encerrarnos en nuestra burbuja cristiana en estas fechas nos hará perder una gran oportunidad para compartir el evangelio.

Quizás estés pensando “¿pero qué no cualquier día es bueno para compartir el evangelio?” Y tienes razón, pero no en cualquier día las personas estarán tan abiertas a escuchar, platicar y conversar sobre qué es lo que sucede después de la muerte. Como cristianos tenemos que comprender que la gran mayoría de las personas que participan en la celebración del Día de Muertos en México, no lo hacen desde un enfoque religioso. De hecho, este evento se puede dividir en dos aspectos que debemos de saber distinguir:

El aspecto cultural

La mayoría de las personas, instituciones y escuelas que promueven y participan en la celebración del día de muertos lo hacen desde un enfoque cultural. Ellos comprenden que esta celebración es parte de la herencia cultural mexicana, por eso en las escuelas (donde está prohibido el hablar de religión) no tienen ningún problema enseñando esta festividad y construyendo altares en memoria de personajes distinguidos mexicanos como Frida Khalo, Diego Rivera, Pedro Infante o Mario Moreno ‘Cantinflas’, etc.

No tiene nada de malo honrar la memoria de aquellos que han influido de manera positiva en nuestras vidas, es una muestra de respeto y amor.

Todo esto lo hacen SIN creer necesariamente que en este día “las almas de los muertos regresan a comer la comida y beber las bebidas” de sus respectivos altares, no, ellos lo hacen solo como un festejo más en el calendario mexicano. Como festejar la navidad o el día de reyes, o el día de la bandera.

Es en este aspecto donde no veo ningún problema en que algún cristiano quiera aprender de la cultura donde Dios lo ha plantado, y al mismo tiempo que lo utilice como una herramienta para formar lazos y amistades con las personas que en este día están tan interesadas en la vida después de la muerte que pueden incluso llegar a brindarle la oportunidad al cristiano de explicar lo que la Biblia habla sobre el tema.

El aspecto religioso

Aquí es donde se encuentra el verdadero peligro de esta celebración. Muchas otras personas toman el Día de Muertos como una celebración puramente religiosa, donde ellos verdaderamente creen que las almas de sus seres amados regresan a visitarlos en la noche del 01 de Noviembre y en el día del 02 de Noviembre.

Ellos creen que el velo entre el mundo de los vivos y el de los muertos verdaderamente se difumina en esta fecha, y marchan sin falta hacia los panteones a tener comunión con los muertos, pero la Palabra de Dios nos muestra una verdad muy diferente:

Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.

–Hebreos 9:27

Esta es una práctica, en el más estricto sentido religioso, que la Palabra de Dios nos prohibe.

No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego [sacrificios humanos], ni quien practique adivinación, ni brujería, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni magia, ni quién consulte a los muertos. Porque es abominación para con Dios cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones el SEÑOR tu Dios echa estas naciones de delante de ti.

– Deuteronomio 18:10-12

Las Escrituras son claras en cuanto a la gravedad de estas prácticas religiosas: son una abominación ante los ojos de Dios. Por estás mismas prácticas Dios juzgó y echo fuera naciones en el pasado.

Una oportunidad para el evangelio

Por último, creo que esta fecha, siendo tratada con sabiduría y con cuidado, puede abrirnos la puerta a una oportunidad para poder compartir el mensaje del evangelio, que sin duda alguna tiene que ver con lo que sucede después de la muerte y es más, con el hecho de que la muerte ha sido vencida y desnudada de su poder.

Si somos cristianos que tenemos más amor por las personas que temor por las tinieblas, no dudaremos en seguir el ejemplo de Pablo cuando él tomó una deidad pagana como una excelente oportunidad para presentar al Dios verdadero:

Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que son muy religiosos; porque pasando y mirando sus santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que ustedes adoran, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas

– Hechos 17:22-24

En nuestro caso debemos de tomar esta celebración para presentarles a Aquel a quien la muerte no pudo contener, por lo tanto no tenemos que poner altares a Jesús ya que Él venció la muerte y sobre todas las cosas trajo a la luz la vida y la inmortalidad a través del evangelio (2 Timoteo 1:10).

Podemos decir: “Señores y señoras mexicanas, en todo notamos su fascinación por la vida, la muerte y la vida después de la muerte, y me encantaría platicar con ustedes sobre lo que creemos que sucede cuando un ser humano da ese paso a la eternidad y se encuentra con el creador, y sobre todo, en qué debemos hacer para estar listos para presentarnos delante de Él”.

Aprovechemos esta fecha en la que las personas estarán receptivas y compartámosles el plan de Dios para nuestra eternidad, y sobre todo para prepararnos para la muerte cuando nos veremos cara a cara con nuestro creador.

Entonces, ¿puede un cristiano participar?

Depende de qué es a lo que se quiere participar. Concretamente yo no tengo ningún problema en que, como cristiano, participes en los eventos del aspecto cultural que muchas veces son requeridos de todo mexicano, como por ejemplo: demostración de altares en tu trabajo o en la escuela como estudiante o docente, participar en bailables en el evento de la comunidad en el Día de Muertos, o participar en un desfile, siempre y cuando puedas hacerlo con buena conciencia.

Ahora, si se quiere participar en el aspecto religioso del día de muertos siendo cristiano, entonces ahí tenemos un problema. Tenemos a alguien que no ha comprendido o aceptado, o incluso está yendo en contra de lo que dice la Palabra de Dios. Participar en el aspecto religioso implicaría negar lo que Dios nos revela sobre la muerte, los muertos y el mundo espiritual.

– Juan F. Mellado