Oro del Gólgota: Siete palabras desde la Cruz

Ya se acerca la Semana Santa, la época en la que nos reunimos a celebrar y recordar la pasión, muerte y resurrección de nuestro Salvador Jesús. Y en este artículo quiero compartir contigo sobre las últimas palabras de Jesús cuando iba hacia su inminente ejecución por crucifixión romana en el año 33 d.C.

Debo admitir que el título de esta entrada: Oro del Gólgota, fue acuñada por el escritor Russel B. Jones en su libro del mismo nombre en 1945.

Siete palabras habladas desde la Cruz en la última y más difícil hora de la vida de Jesús en esta tierra. Aún en Sus últimos momentos en su camino hacia cumplir con el sacrificio necesario para que la humanidad pudiera tener esperanza de ser reconciliada con Dios, Jesús habló palabras de ánimo y restauración, y sobre todo de esperanza.

Veamos un poco sobre ellas.

PERDÓN

“Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” –Lucas 23:34

Estando en la Cruz, Jesús habló palabras de perdón por sus enemigos y aquellos que lo finalmente lo habían condenado a la muerte.

SALVACIÓN

“Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.” – Lucas 23:43

Al ladrón que estaba muriendo ese mismo día al lado de Jesús, al pedirle misericordia y que se acordara de ese hombre pecador cuando Jesús regresara en Su Reino, Jesús le habló palabras de seguridad y salvación. Hoy mismo estarás conmigo en el paraíso.

RELACIÓN

Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre.” – Juan 19:26-27

En el borde de Su paso a la eternidad y antes de dar Su último suspiro, Jesús se preocupó por dejar a Su madre al cuidado de uno de sus mejores amigos, el apóstol Juan. Es difícil imaginar el sufrimiento y el dolor de María al ver a su hijo exhibido públicamente, desnudo, torturado y crucificado. Como le habían profetizado “Una espada atravesará tu alma” (Lucas 2:35). Pero por encima de todo, Jesús estaba demostrando su grande amor por aquellos que lo seguían al píe de la Cruz.

ABANDONO

“Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” – Mateo 27:46

Como muchos lo hemos sentido en nuestras vidas, hay momentos en que la presencia de Dios no se hace tan evidente. Después de tres horas de oscuridad, Jesús clamó en voz alta citando el Salmo 22, donde se describe perfectamente la crucifixión. Sin embargo el gran dolor y angustia de Jesús por llevar nuestros pecados, Jesús lo usó como el perfecto sacrificio para reconciliarnos con Dios y darnos una esperanza de poder estar al fin en paz con él.

ANGUSTIA

“Tengo sed.” – Juan 19:28

Estando en shock en aquella Cruz, Jesús comenzó a sentir la necesidad física por agua. Al mismo tiempo esto nos enseña que en nuestras horas más oscuras tenemos una sed espiritual que solamente puede ser saciada por él, por Su Palabra y el tener una relación con Dios.

TRIUNFO

“Consumado es!” – Juan 19:30

Jesús exclamó con triunfo y dolor al mismo tiempo: Está terminado! Su triunfo sobre el pecado, la victoria sobre la muerte, y el romper el velo que nos separaba de Dios estaba consumado! Jesús había cumplido con el sacrificio redentor de la humanidad. Todo lo que nuestra alma necesita para poder cumplir con la Justicia que Dios requiere, y poder encontrar paz con él, fue completado en el sacrificio de Jesús. Está terminado.

REUNIÓN

“Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.” –Lucas 23:46

Las últimas palabras de Jesús antes de morir van dirigidas al Padre. Jesús proclama el Salmo 31:5, en tus manos Padre encomiendo mi espíritu. Y al morir, Lucas no dice inmediatamente que un Centurión Romano declara que este hombre verdaderamente era inocente. Este inocente murió injustamente para redimir a todos aquellos que justamente merecían la ira de Dios. Jesús comienza su misión en este mundo enviado por el Padre, fue fiel al Padre a lo largo de Su vida, y murió dirigiendo sus últimas palabras al Padre.

Jesús cumple su propia misión, y la misión que le encomendó su Padre, al morir en la Cruz… tres días después nos daría la prueba máxima de Su divinidad y Su misión divina: La resurrección.

Tres cosas entendemos y guardemos en nuestro corazón:

El Cielo es seguro.

El Cielo está cerca.

El Cielo es estar con Jesús.