¿Qué logró Jesús con su muerte y resurrección?

La pregunta a la que quiero dar respuesta en este artículo es una pregunta que muchas personas se hacen sinceramente: ¿Qué logró Jesús con su muerte y su resurrección? Si lo vemos a la luz de lo que la Biblia nos revela que fue cumplido en estos sucesos tan importantes nos daremos cuenta que realmente el significado de la muerte y resurrección de Jesús son de muchísima importancia para toda la humanidad.

Estas son las cosas que se lograron con el sacrificio del Hijo de Dios en la Cruz:

1. Somos perfeccionados ante los ojos de Dios

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

– 2 Corintios 5:21

Cuando Jesús murió nosotros éramos enemigos de Dios, y personas que merecían recibir el castigo propio de nuestros pecados. Pero cuando el Hijo de Dios ofreció su vida como sacrificio, y se puso en nuestro lugar (literalmente tomó sobre Él mismo el castigo que nosotros merecíamos), ante los ojos de Dios, aquellos que hemos aceptado y respondido al perdón que ahora Él nos ofrece, hemos sido hechos perfectos (completos e inocentes) delante de Dios.

Ahora en Jesús Dios, Dios nos trata y se relaciona con nosotros como si nunca hubiéramos pecado. No significa que nuestros pecados si persistimos en ellos no tendrán consecuencias, pero si significa que cuando nos acercamos a Dios buscando su gracia y su misericordia, Él la pone a nuestra disposición como si nunca hubiéramos fallado.

2. Tenemos acceso ilimitado a Dios

Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

– Hebreos 4:15-16

El sacrificio de Jesús cumplió con la justicia de Dios y abrió la puerta a que todos los que le reciben pueden entrar a la presencia de Dios sin necesidad de estar atados al sistema religioso que determinaba la Ley de Moisés. La muerte de Jesús rompió el velo que estaba en el Templo de Jerusalén, que simbolizaba la separación que existía entre Dios y el hombre. Ahora, gracias a Su sacrificio, tenemos libre entrada a la presencia de Dios y Su presencia puede fluir libremente en nuestra vida. Pero la clave es sólo en Jesús.

3. Recibimos Poder para vivir la vida Cristiana victoriosamente

Y, si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes.

– Romanos 8:11 (NVI)

Gracias a que Jesús siendo Dios en su naturaleza, dio su vida como rescate por nosotros y reafirmó su identidad al resucitar de entre los muertos, ahora nos ha permitido el participar de Su Espíritu. El mismo Espíritu y el mismo poder con el que Dios el Padre resucitó de entre los muertos el cuerpo de Jesús, es el mismo Espíritu y poder que ahora vive en nosotros. Y no se nos ha dado este poder para hacer milagros a nuestro placer, al contrario, se nos ha dado precisamente para que podamos vivir una vida victoriosa en Cristo. Dios nos ha dado de todo Su poder para que ahora nosotros podamos vivir una vida conforme a Su corazón y una vida que le agrade.

4. Al fin tenemos paz con Dios

1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;

10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.

– Romanos 5:1;10

Gracias a que Jesús pagó por nuestros pecados, hoy los que lo recibimos y respondemos a Su sacrificio nos ha dado la paz para con Dios. No quiere decir que toda nuestra vida será bonita y nunca tendremos problemas y dificultades, sino más bien que a pesar de que tengamos problemas y dificultades encontramos nuestra paz en Dios. Otra cosa que claramente hemos obtenido del hecho de que Jesús murió y resucitó, es que antes éramos enemigos de Dios más ahora (en Jesús) hemos sido hechos hijos de Dios. Miembros de su familia. Aceptados ante Dios. Ya no estamos en un estado de perpetua rebelión sino que ahora estamos en paz para con Dios, y Dios está en paz con nosotros. No somos más enemigos, ahora somos hijos.

Conclusión

El sacrificio y la resurrección de Jesús han pasado a la historia como el acontecimiento más importante para toda la humanidad. No solo por el hecho de que Dios mismo tomó la naturaleza humana para relacionarse con nosotros, sino también porque al humillarse aún hasta la muerte de Cruz, remidió nuestra eternidad para con Dios el Padre. Jesús mostró que realmente tenía poder sobre la naturaleza, sobre el pecado, sobre la enfermedad y sobre la muerte, cuando finalmente resucitó de entre los muertos, confirmando su identidad y su poder para cambiar nuestra eternidad. Y si nosotros en este momento nos encontramos separados de Dios y alejados, sólo en Jesús podemos reconciliarnos con Dios y al fin estar en paz con Él. Tu puedes acceder a todo esto, si solo tomas un momento y le pides a Dios en una oración (una conversación sincera desde tu corazón) que entre en tu vida. Él lo hará, y tu conocerás verdadera llenura y paz.

Pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio

– 2 Timoteo 1:10