¿Realmente resucitó Jesús?

La fe cristiana está fundada sobre una declaración muy única, y es que el personaje histórico de Jesús de Nazaret resucitó de entre los muertos y con esto probó que el era, como lo había dicho, el Hijo Unigénito de Dios. Pero, ¿qué tan creíble es esta declaración sobre la resurrección de Jesús? Si se refutara definitivamente, ¿qué pasaría con la fe cristiana? Sin duda se desmoronaría como un castillo de arena. Pero, ¿qué podemos encontrar sobre el tema?

La totalidad de los historiadores (independientemente de su orientación religiosa) concuerdan en un hecho histórico: Jesús de Nazaret murió por crucifixión romana bajo el gobernador Poncio Pilato en la ciudad de Jerusalén en el Siglo I. No hay ningún historiador serio en su campo de estudio que te pueda decir que esto no sucedió. Ahora consideremos los siguientes sucesos históricos y después reflexionemos en hacia donde nos apuntan todos estos hechos.

  1. La Tumba vacía. Una examinación crítica de los hechos post-crucifixión nos ha indicado que verdaderamente Jesús murió crucificado, que su cuerpo fue reclamado por un judío importante miembro del Sanedrín llama José de Arimatea, y que fue sepultado en una tumba cuya locación era conocida tanto por discípulos como por los sacerdotes judíos.
  2. Los discípulos no podrían haber creído que Jesús resucitó de los muertos si su cuerpo se encontraba aún en la tumba. Aún si los discípulos hubieran creído esto, hubiera sido muy difícil que las personas les creyeran puesto que el cuerpo aún estaría en la tumba.
  3. Los soldados romanos y el sello en la tumba. Este era un convoy militar que estaba encargado (bajo pena de muerte) a que incesantemente resguardaran la tumba de Jesús, ya que los principales sacerdotes sabían que Jesús dijo que resucitaría y temían que los discípulos robaran el cuerpo. Es técnicamente imposible que personas sin ninguna experiencia militar pudieran vencer a un grupo de soldados experimentados y bien entrenados, los discípulos hubieran sido aniquilados.
  4. Tanto para Cristianos como para Romanos y Judíos era evidente que el cuerpo de Jesús ya no estaba en la tumba. Los sacerdotes judíos y los soldados romanos decían que el cuerpo había sido robado, mientras que los cristianos decían que había resucitado. Ambos parecían estar deacuerdo en una cosa: el cuerpo de Jesús ya no estaba en la tumba.
  5. Los registros escritos de la muerte y resurrección de Jesús se remontan muy temprano en los sucesos, a solo una década de los sucesos. Los testigos oculares de la crucifixión y sepultura todavía estarían vivos para poder refutar o confirmar cualquier historia acerca de Jesús.
  6. Testimonios individuales de las apariciones. Después de muerto, Jesús se le apareció a distintos individuos en distintas circunstancias y lugares, todos coincidiendo en que él estaba vivo.
  7. Apariciones a sus discípulos y a un enemigo. Jesús se le apareció a María y a las mujeres, después se le apareció a Pedro, después a Jacobo su hermano (quien no era cristiano en ese tiempo), después a los Doce y Tomás, después a mas de 500 personas que estaban reunidas, y después a un hombre llamado Pablo de Tarso quién era un enemigo y perseguidor de la Iglesia hasta el día en que Jesús se le apareció.
  8. La aparición a Pablo. Si todas las apariciones pueden ser ligadas a que estas personas eran discípulos de Jesús y querían que él estuviera vivo, ¿Cómo podemos explicar la aparición que cambió rotundamente la vida de alguien que no era un discípulo sino que al contrario perseguía precisamente esta creencia?

Siguiendo la anterior linea de los hechos que nos sirven como evidencia, hay tres conclusiones posibles, ¿Cuál de ellas tiene mas sentido?:

1. Los discípulos de Jesús, los sacerdotes judíos y los soldados romanos olvidaron totalmente donde estaba la tumba, nadie recuerda qué pasó con el cuerpo, y la creencia que la resurrección que llevó a los mismos discípulos a ser asesinados es una total mentira.

2. Los discípulos de Jesús vencieron a los experimentados soldados romanos que cuidaban la tumba, rompieron el sello y robaron el cuerpo. Después inventaron, con ayuda de muchos falsos testigos, todas las apariciones de Jesús y comenzaron una nueva religión con esta creencia, misma que los llevo a todos a morir asesinados.

3. Los discípulos de Jesús realmente descubrieron la tumba abierta y vacía, y después fueron testigos oculares de apariciones de Jesús vivo y en carne y hueso. Muchos testigos mas vieron también a Jesús vivo y recibieron animación e instrucciones de parte de él. Esta experiencia cambió la vida de los discípulos (incluyendo un ex-perseguidor de los que creían que Jesús había resucitado) y les dio la fuerza para llevar este mensaje y jamás negarlo aunque les costó la vida.

¿Qué decía Jesús sobre Él mismo?

Jesús de Nazaret es considerada la persona mas importante de todos los tiempos y ha sido reconocido, aún por aquellos que intentan desaprobarlo, como una persona muy radical en su mensaje. Jesús hizo declaraciones muy radicales:

  • Aseguró ser el Hijo Único de Dios compartiendo la naturaleza y la autoridad de Dios mismo (Juan 10).
  • Proclamó ser el Mesías de Israel (Juan 4:20-26).
  • Declaró ser el Ser Divino con apariencia de Hombre (“Hijo del Hombre”) mencionado por el profeta Daniel (Daniel 7; Marcos 14)
  • Obró milagros y habló en el lugar de Dios mismo, y ofreció como prueba máxima de su identidad Divina “la señal de Jonás” (Mateo 12:39), que  moriría, sería enterrado y resucitaría en el tercer día (Mateo 16; 17; y 20).
  • Jesús se presentó a sí mismo como la única puerta y camino (Juan 14) del ser humano para ser reencontrado con Dios, excluyendo por esto cualquier otro “camino” (es decir, cualquier otra religión o creencia).

¿Por qué debería de importarme?

Si la resurrección de Jesús en realidad se efectuó, probando su identidad Divina, su mensaje, y su persona, entonces estamos en serios problemas. El mensaje de Jesús confirmaba los siguientes puntos: todos hemos pecado y nuestro pecado nos ha separado de Dios (Romanos 3:23), la única paga aceptable para el pecado es la muerte (Romanos 6:23), Dios se ofreció voluntariamente para cargar con nuestros pecados sobre si mismo y morir en nuestro lugar, en la persona de Jesús (Dios hecho hombre) se efectuó el castigo que merecíamos (Filipenses 2:5-8) y ahora nos ofrece el perdón de nuestros pecados por medio de confiar en su sacrificio, muerte y resurrección como obra completada por nosotros (Juan 3:16). El rechazar su oferta implica en que nosotros pagaremos las consecuencias de nuestros propios pecados: ser separados de Dios para siempre.