Tres razones por las que no soy ateo

Mis estudiantes de secundaria a menudo bromean diciendo que tengo un “ateo interior”. Me gusta interpretar a un ateo con audiencias cristianas, e incluso he co-escrito un libro entero respondiendo a los Nuevos Ateos, ¿Es Dios Solo una Invención Humana? . 

Y, sin embargo, el ateísmo no es un problema exclusivo para mí. Tengo muchos amigos ateos con quienes disfruto las conversaciones regulares sobre la vida, la filosofía, los deportes y Dios. He leído a los influyentes ateos del pasado, como Bertrand Russell y Camus, y muchos de los principales ateos de la actualidad, como Richard Dawkins. Y sin embargo, cuando se toman en cuenta todas las cosas, hay tres razones principales por las que no soy ateo.

1. El Ateísmo no puede explicar las grandes preguntas acerca de la vida

Para que cualquier cosmovisión (forma de ver e interpretar el mundo) sea considerada válida, necesita responder a las grandes preguntas acerca de la vida, tales como: ¿por qué existe todo en vez de nada? ¿Por qué el universo está tan complejamente afinado? ¿De dónde vino la vida? ¿Por qué surgió la conciencia? ¿Por qué los humanos son valiosos? ¿Hay belleza objetiva? 

La verdad es que el ateísmo no puede responder a ninguna de estas preguntas. Claro, hay muchos intentos de explicarlos desde una cosmovisión naturalista, y unos son mejores que otros, pero ninguna de estas explicaciones es más razonable que las que ofrece el teísmo (la creencia en Dios). El ateísmo simplemente carece de los recursos para dar cuenta de los tipos de fenómenos enumerados anteriormente.

2. El Ateísmo niega el sentido común

La cosmovisión ateísta contradice directamente muchas de nuestras creencias de sentido común sobre el mundo, como la creencia en un verdadero bien y mal, y la existencia del libre albedrío (la libre voluntad). Incluso Sam Harris, uno de los Nuevos Ateos más abiertos, ha escrito un libro entero que aboga por el determinismo (la suposición de que todas nuestras decisiones no son libres sino que están determinadas por la naturaleza). 

Y sin embargo, la negación del libre albedrío plantea muchas preguntas preocupantes: ¿por qué Harris se molestó en escribir el libro, y tratar de convencernos de rechazar el libre albedrío, si de todos modos ya se ha determinado todo? ¿Cómo se puede responsabilizar a alguien por un crimen si fue determinado? ¿Por qué dar el elogio moral? ¿Cómo puede Harris enfatizar tan fuertemente las virtudes de la razón, lo que implica una mente que puede reflexionar sobre las ideas, si no hay una mente inmaterial y todas las creencias están determinadas de todos modos? 

Este es solo un ejemplo de cómo el ateísmo contradice el sentido común, pero hay muchos más. El ateísmo consistente implica abrazar una cosmovisión que extermina las mismas cosas que hacen que la vida tenga sentido.

3. El Ateísmo ofrece una visión del mundo sin esperanza

No es ningún secreto que el ateísmo implica el rechazo del valor humano, el propósito de la vida, y la vida después de la muerte. Según Carl Sagan, el Cosmos es todo lo que es, fue o será. Como observó el ateo francés Sartre, una vez que perdemos la eternidad, la cantidad de tiempo que tenemos no tiene sentido. Sin embargo, su solución es crear significado eligiendo un determinado curso de acción. De manera similar, Bertrand Russell dijo que debemos construir nuestras vidas sobre el “fundamento firme de la desesperación inquebrantable”. 

Básicamente, su solución es pretender que el universo tiene un significado, que en realidad es solo un ejercicio de autoengaño. Por supuesto, la desesperanza del ateísmo no significa que sea falso. Pero, ¿podría nuestro profundo deseo de esperanza y significado ser un indicador, como observó C. S. Lewis, de la existencia de una verdadera esperanza y significado? El ateísmo simplemente no puede explicar nuestra necesidad de justicia, amor, propósito y pertenencia, no que ellas sean el motor que nos lleve a creer en Dios, sino que son un síntoma de que el ateísmo simplemente no concuerda con las necesidades que vemos en el mundo real, y no las puede satisfacer, tanto intelectual como existencialmente.

Hay muchas otras razones por las que no soy ateo. Pero hasta que el ateísmo pueda proporcionar respuestas satisfactorias y coherentes a las grandes preguntas de la vida, unir nuestras creencias de sentido común sobre el mundo y brindar esperanza, no encuentro ninguna razón de valor para abrazarlo.

– Sean McDowell


Sean McDowell, Ph.D. es profesor de Apologética Cristiana en la Universidad de Biola, autor de más de 15 libros, un orador reconocido internacionalmente y un maestro de escuela secundaria de medio tiempo.

Adaptado y traducido por Juan F. Mellado

Puedes consultar el artículo original en inglés aquí.